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Escopeta Winchester 1887

En el artículo de hoy queremos hablaros sobre la escopeta Winchester 1887. Se trata de la primera y única escopeta de palanca de gran calibre fabricada en esa fecha, y gracias a ello obtuvo un gran éxito. Posteriormente, la firma Marlín fabricó un modelo en .410 en el año 1924, basada en el mecanismo de palanca.

El diseñador de la escopeta John Moses Browning dejó claro que la acción de bombeo era más apropiada si se hacía en una escopeta de repetición, pero la marca Winchester solo se dedicaba a armas de palanca y lo aplicó de esta forma en su nuevo modelo.

La escopeta Winchester 1887 se fabricó en dos variantes: para cartuchos del .10 y del .12, cargados de pólvora negra. Contaba con una capacidad de 5 cartuchos, 4 en el almacén tubular y 1 en la teja elevadora. Pero, además contaba con un truco para aumentar la capacidad de almacenaje hasta 6 cartuchos. Si se mantenía oprimido el elevador mientras se introducía otro cartucho en la recámara.

Las dimensiones de la escopeta podían tener variantes, pero en cuanto a la longitud del cañón era de 762mm y su variante podría ir hasta los 813mm, todas las escopetas con cañones damasquinados.

Esta escopeta sigue un delineamiento sencillo, está compuesta por pocas piezas muy fuertes que se mueven dentro de un bastidor corto, actuando de forma rotativa dentro de un ciclo de 85º de recorrido.

En años posteriores se fabricó el modelo 1901 que era prácticamente igual a la escopeta Winchester 1887 pero está se fabricó en el calibre .12. La diferencia principal entre ambos modelos es que, la 1887 disparaba cartuchos cargados de pólvora negra y el modelo 1901 estaba preparado para soportar la presión de la pólvora sin humo.

Características técnicas de la escopeta Winchester 1887

Escopeta Winchester 1887

  • Tipo: Escopeta de palanca
  • País de origen: Estados Unidos
  • Producida:1887-1920
  • Variantes: Winchester Modelo 1901 para pólvora sin humo
  • Peso:3,6 kg
  • Longitud: 997 mm
  • Longitud del cañón: 762 mm
  • Munición: Cartucho del 12,Cartucho del 10
  • Calibre: .12 (18,53 mm) – .10 (19,69 mm)
  • Sistema de disparo: Acción de palanca
  • Cargador: Depósito tubular, con capacidad de 5 cartuchos

Elementos para acertar en el disparo: Coeficiente balístico

A la hora de disparar desde una distancia grande se debe tener en cuenta el coeficiente balístico de la munición que vayamos a utilizar.

El coeficiente balístico es la capacidad aerodinámica que tiene un proyectil para vencer la resistencia del aire, que al avanzar lo frena y hace que pierda velocidad. Este depende de la forma de la bala y de su densidad seccional, que se expresa numéricamente con una cifra formada por un cero seguida de tres dígitos.

Si el coeficiente balístico es más alto, la pérdida de velocidad de la bala es menor, esto se traduce en que la trayectoria del disparo es más tensa, se desvía menos por el viento y alcanza el blanco con mayor energía.

¿Cómo se calcula el coeficiente balístico?

Coeficiente balístico

Los fabricantes de los cartuchos suelen informar sobre el coeficiente balístico en sus catálogos o en la información sobre la munición. A pesar de eso, la fórmula matemática para calcularlo es:

Coeficiente balístico

Otra forma de saber a ojo como es el coeficiente de una bala es fijarse en si este tiene la punta aguda y es alargada, este tipo de munición tiene un coeficiente mayor que las chatas y cortas.

Otro factor para tener en cuenta es la energía remanente con la que el proyectil llega al blanco. Si se comparan un cartucho menos potente cargado con una bala con un alto coeficiente balístico, con otro más potente y de mayor calibre, cargado con una bala con un coeficiente inferior. Se comprueba que a partir de distancias de 250 o 300 metro las balas con un calibre menor alcanzan esas distancias con una mayor energía.

El coeficiente es un indicador que ayuda a conocer si la bala impactara con una mayor energía. A la hora de elegir la munición se debe valorar su diseño, la capacidad de expansión y su coeficiente balístico si se va a realizar un disparo a larga distancia.

Bala dura o bala blanda

La elección de la munición, bala dura o bala blanda, dependerá, además de otros factores, del tipo de lance al que pretendamos acudir. No es lo mismo munición para una montería de jabalí que un rececho de corzo.

Dependiendo pues del tipo de lance y animal a batir, deberemos decantarnos por una u otra bala.

Diferencias entre balas

Básicamente, la diferencia entre una y otra bala es que la bala dura experimenta una menor deformación tras el impacto y la bala blanda, por el contrario, experimenta una mayor distorsión. Ello se debe principalmente a la propia composición de la bala y su reforzamiento

La consecuencia principal es que la blanda, una vez que impacta en el cuerpo del animal, abre más, y produce mayores daños en la res. Por el contrario, la bala dura entra en el cuerpo del animal, ocasionando menos daños, pero con mayor capacidad de penetración en el cuerpo del animal, por lo que el punto de impacto debe ser más letal, debiendo afectar a órganos vitales de la pieza a batir para conseguir un resultado satisfactorio.

Otro de los elementos diferenciadores de ambas, es el peso de la misma. Por lo general, la bala dura será ligeramente superior en peso a la blanda debido a su reforzamiento y por ello deberá tenerse en cuenta esta diferencia de peso a la hora de calcular la fuerza de la gravedad terrestre y con ello, la “caída de la bala”

Elección de la bala

Dos son los factores a tener en cuenta a la hora de decidir bala dura o bala blanda:

  • El tipo de lance o modalidad de caza mayor. Rececho o montería.
  • El animal a batir. Jabalí, corzo, gamo, venado, etc…

Para el rececho deberemos tener en cuenta que el blanco a batir puede estar a una distancia superior a la que disparamos en montería por lo cual deberemos analizar tanto el tipo de bala dura o blanda, como los famosos grains de la misma. A mayor grain, la caída de la bala es mayor por efecto de la ley de la gravedad, con lo cual deberemos tener en cuenta, una vez más, las recomendaciones del fabricante y ajustar nuestro rifle a tal circunstancia para compensar el efecto gravitatorio.

En cuanto a la dureza de la bala, como para casi todo, hay colores para todos los gustos, aunque a larga distancia creo que lo más indicado sería una bala blanda, que no sólo “pinche” al blanco a batir, sino que, además, provoque mayor daño. Con una bala dura, salvo que impactemos en partes vitales, conseguiríamos pincharlo, pero nada más.

Para una montería de jabalí y venado, por ejemplo, donde el tiro no es siempre limpio, puede venir bien bala dura, que permite mayor penetración y es más difícil que se deforme por el efecto de ramas u otros obstáculos entre el rifle y el blanco.

El animal a batir es otro de los condicionantes a la hora de la elección de la bala. A nadie se le escapa que no es lo mismo ir de cochinos que ir al corzo. Tanto el peso de ambos, como su piel y constitución, difieren notablemente.

Por ello, para el jabalí, interesa una bala con mayor facilidad de penetración dada la piel del animal, aunque exige mayor pericia, debiendo impactar en órganos vitales. El corzo es más blando y no exige tanta capacidad de penetración, por lo que ambas balas pueden ser letales.

En todo caso, es imposible ponernos de acuerdo con el tipo de munición ya que cada uno tiene sus preferencias, pero si puedo dar algún consejo, si se me permite.

Atentos siempre a las especificaciones del fabricante.

Todas las balas matan. Si hemos fallado, no echemos siempre la culpa al empedrado, algo de culpa hemos podido tener.

 

 

 

Factores para acertar el tiro: Error de paralaje

Como os comentamos en artículos anteriores, cuando disparamos en la modalidad de rececho, existen múltiples factores para que el acierto en el tiro sea perfecto. Uno de los factores influyentes en el error de paralaje.

ERROR DE PARALAJE 

El error de paralaje es un error de acierto que sucede cuando no alineamos bien nuestro ojo con el centro de la retícula del visor.

Existen visores que son diseñados sin mandos de paralaje, para que no cuenten con el error de paralaje a una distancia determinada de unos 100 metros.

Por lo que, si se dispara desde más cerca o más lejos se puede cometer un error de puntería que únicamente se puede evitar si el cazador es capaz de alinear su ojo con la retícula, cosa que no es muy fácil de conseguir. Y esto es aún más difícil, si disparamos con el rifle mal apoyado y con una posición de tiro forzada.

Consejo para alinear el ojo

Para impedir alinear mal el ojo, puedes utilizar un rifle con una culata en la que apoyar bien la mejilla. Te recomendamos que utilices las culatas que tienen el lomo regulable en altura, con ella podrás adaptar la altura de las monturas del visor.

En el caso de que la distancia de tiro no sea muy grande, el cazador tiene la cautela de apuntar a través del visor todo el campo visual, el ojo está bien alineado con la retícula y el error de puntería no se produce. Se reducen las opciones de fallo en el disparo.

En cambio, cuando las distancias de tiro son más grandes o el blanco es muy pequeño, y si encima realizamos el disparo con ángulos pronunciados, con apoyos y con posiciones de tiro incómodas. El error de paralaje puede aparecer, y se soluciona utilizando un visor que anule dicho error de paralaje adaptado a la distancia en la que vamos a tirar.

Debes tener en cuenta que realizar un error de paralaje por muy pequeño que sea, puede ser un problema si se suman otros factores o errores.

¿Por qué fallamos los tiros?

Para la pregunta de porqué fallamos los tiros, normalmente siempre tenemos una respuesta, y muchas veces echamos la culpa al empedrado. Es decir, pocas veces reconocemos nuestro error. Sin embargo, deberíamos hacer algo de autocrítica.

Factores de error en el tiro

Muchos son los factores que confluyen a la hora del disparo y muchos de ellos influyen en nuestro acierto o error.

  • De tipo climatológico. Frío o calor extremo, influye notablemente en nuestra concentración a la hora del tiro. La lluvia, el viento, etc…
  • De tipo mecánico. Tenía el seguro puesto en el momento del disparo, se me encasquilla el rifle, mal ajuste del visor…
  • De tipo Problemas personales que impiden una perfecta concentración en el momento del lance.
  • Fallo en la puntería. Quizá sea éste el que menos reconozcamos, pero el más frecuente.

 

Sea como sea, creo que es bueno, después de un día de caza, analizar los errores cometidos e intentar que no se repitan.

Los factores climatológicos influyen de manera evidente en los errores de los tiros. Un día pesado de calor, nos resta aptitudes, vamos más cansados, perdemos concentración, con el frío extremo puede pasar lo mismo, estamos más pendientes del frío que de la caza, nos puede molestar el exceso de ropa e incluso tocar el cañón con las manos puede ser un acto heroico.

Los factores mecánicos también se dan y sin duda se producen, las más de las veces, por falta de concentración. El hecho de que se encasquille el arma puede pasarle a todo el mundo, pero que vayas a disparar y te des cuenta de que llevas el seguro puesto, sólo puede ser debido a nuestra falta de concentración.

Los problemas personales son de extraordinaria importancia y habría que intentar por todos los medios “dejarlos en casa” cuando salimos al monte. Muchas veces comentamos que cazando “se nos quitan todos los problemas” pero hay veces que ello es imposible y redundan muy negativamente en el momento del disparo, llegando incluso a poder provocar algún accidente por falta de concentración.

El fallo en la puntería puede ser el error más típico a la hora del tiro, hemos adelantado mucho el tiro, nos hemos quedado atrás, muy arriba, etc… Todos estos errores en el disparo obedecen a múltiples razones y muchas veces a falta de concentración. Por ello, creo que es buena la autocrítica e intentar analizar al final de la jornada cuáles han sido los motivos de los fallos en el tiro. Algunas veces, pueden ser por motivos externos de los que no podemos controlar, pero en otras muchas somos nosotros los “culpables”

SALES

Factores para acertar el tiro en rececho: Ángulo de tiro

Cuando se dispara en rececho a más de 250 metros, el acierto del tiro no depende sólo del arma que utilicemos, ni de nuestra puntería. Actúan otros factores que debemos tener en cuenta para hacer que no fallemos o que dejemos herida a la pieza. Estos factores son: el coeficiente, ángulo de tiro y paralaje del arma.

Coeficiente, ángulo de tiro y paralaje

Si cazamos en paisajes muy pronunciados, es muy importante contar con visores de calidad, con diámetros de objetivos adecuados para ver y apuntar con precisión y nitidez a las piezas.

También es importante tener en cuenta la inclinación que tenga el terreno para poder tener en cuenta el ángulo de tiro. Sin un telémetro con inclinómetro para indicar la distancia de disparo corregida por efecto del ángulo de disparo.  Cuando se caza en una montaña, aunque la distancia no sea muy grande pero el ángulo de tiro es muy pronunciado, es importante tenerlo en cuenta a la hora de apuntar.

A continuación, te contamos cómo pueden influir los ángulos pronunciados en la eficacia del disparo.

Ángulo de tiro

Al disparar una bala, está se ve afectada por la fuerza de rozamiento del aire, que la puede frenar a medida que avanza, por lo que pierde más o menos velocidad inicial a medida que se aleja de la boca de fuego.  También le afecta la fuerza de la gravedad que, unida a la pérdida de velocidad, el proyectil puede experimentar su caída. No obstante, la gravedad al ser perpendicular a la superficie terrestre no es igual, la fuerza que ejerce sobre los proyectiles cuando se dispara horizontalmente, que cuando se tira con ángulo.

Disparando con ángulo de tiro, este actúa como si la bala recorriera una distancia menor, y que su caída sea menor. Al realizar disparos con ángulos poco pronunciados o en horizontal este efecto es prácticamente nulo, por lo que, con utilizar un telémetro convencional, se puede calcular distancia de tiro y la caída del a bala.

Si tenemos que hacer un disparo a un objetivo que esté situado muy por encima o muy por debajo de nosotros, debes tener en cuenta el ángulo de tiro para evitar que la bala impacte alta y consigo fallar el disparo.

Para calcular la distancia y el ángulo de tiro existe una fórmula balística:

Distancia a la que se encuentra el animal (la que facilita el telémetro) x coseno del ángulo = distancia de tiro corregida.

En próximos artículos os hablaremos también sobre la importancia que tiene evitar los errores de paralaje y utilizar municiones con un alto coeficiente balístico.

Tipos de Cazadores

 

 A lo largo de los años de caza en mano estos tipos de cazadores se repiten:

 

GATILLO FÁCIL. Definitivamente le puede el ansia e ir a cazar con él es una auténtica tortura. Comenzamos una mano de cuatro con los perros y vamos viendo que se muestra tenso desde el comienzo, sin despistarse ni un momento y con los ojos puestos en los perros. En cuanto aparece la primera muestra del perro, corre hacia él y se sitúa justo detrás, en cuanto sale la codorniz, sin dejarla ni levantar el vuelo, dispara uno y hasta dos tiros (por si acaso) el pajarillo, obviamente, destrozado, y algunos de nosotros ni lo hemos visto arrancar. Es imposible cobrar una pieza en buen estado, no las deja casi ni arrancar, ni por supuesto da ocasión a que tiren los demás.

 

EL PESIMISTA. Es también muy frecuente en el colectivo y quizá muchos hayáis conocido alguno como él. A la primera media hora de comenzar la mano, como no haya habido alguna muestra, empieza con su retahíla, “yo creo que hoy nos volvemos de bolo”  ”no pinta bien” “aquí no hay nada que hacer” etc… son sus frases favoritas y amargan al más “pintao”

 

EL HAMBRÓN. Yo creo que va de caza a comer, dejando la caza en un segundo plano. A los pocos minutos de empezar, ya comienza a dar señales, “yo creo que deberíamos parar un rato y echar un bocata” “nos podemos sentar allí y comernos el bocata” Tiene hambre a todas horas y desde que empieza la mano te va contando su oferta gastronómica del día: “pues hoy me he traído un bocata de bonito con pimientos” “hoy la Mari me ha puesto panceta” En fin, el día de caza se convierte en un homenaje gastronómico.

 

EL EXCUSAS. Como dice un amigo, en la vida hay gente que le pasan cosas y gente que no. A éste, siempre le pasan. Lo falla todo, no pega ni a España y siempre tiene excusa. “Tenía puesto el seguro” “me he tropezado antes de tirar” “Me ha deslumbrado el sol” En definitiva, nunca es culpa suya, siempre del empedrado.

LA COSECHADORA HUMANA. Tiene más afición que los perros y no se detiene ante nada. Todos sabemos que hay días (sobre todo en codorniz) que mejor haberse quedado en la cama. Sin embargo, la cosechadora humana no se detiene. Situación: 12 de la mañana, cazando desde las 8, cuarenta grados de calor, los perros buscando la sombra, absolutamente destrozados de cansancio. Nuestro hombre en medio de una finca de trigo esperando levantar alguna codorniz y comienza: “yo creo que aquí puede levantarse alguna” “esta finca es buena” “aquí el año pasado levantamos una pollada buena” Le da igual que le digas que a esa hora y con ese calor, no hay nada que hacer. Que sería mejor mirar los “perdidos” y las lindes de la finca, inútil, por en medio de la finca y los perros que ya no pueden ni con el rabo.

 

Seguramente habrá muchos estereotipos más, pero, ¿has coincidido con alguno de estos?