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Braco de Weimar

Las enfermedades de nuestros perros de caza

A pesar de la obligatoriedad de la vacunación de nuestros perros de caza, no todas las enfermedades pueden ser evitadas. El contacto de nuestros perros con otros y las posibles mordeduras de animales salvajes (zorros, jabalíes o ratas) o picaduras de algunos insectos, puede provocar que nuestro fiel compañero resulte afectado.

Tipología de enfermedades

Parvovirosis o comunmente conocida como “Parvo.”

Es una enfermedad vírica que se contrae por contacto con materia fecal de perros u otros animales como el lobo o zorro. Si bien no es una enfermedad mortal en perros de más de seis meses, en perros de menos de ocho semanas, sus efectos pueden ser devastadores y llegar fácilmente al fallecimiento. Por ello, la vacunación temprana resulta fundamental para evitar males mayores.

Comienza con vómitos, diarreas, apatía general y postración y en cachorros puede ser muy peligrosa llegando en muchos casos a la muerte del animal.

El consejo más importante es mantener a nuestro cachorro alejado de otros perros y animales antes de ser vacunado.

Enfermedad de Aujeszky o falsa rabia

Es realmente grave y carece de cura por lo que su contagio es absolutamente mortal. Su origen se encuentra en el jabalí y por ello resulta imperativo evitar que nuestro perro coma vísceras o carne cruda de caza que pueda provocarle el contagio.

La muerte sobreviene por una encefalitis aguda que provoca estados de excitabilidad con episodios de postración. En algunos casos se produce en nuestro perro un picor extremo y de ahí que se haya comparado con la rabia. Como decimos, no tiene cura y lo único que existen son tratamientos paliativos.

El moquillo

La forma más grave suele presentarse en perros jóvenes sin vacunar. Los síntomas son diversos, poco específicos y no siempre se presentan todos ellos. Los más comunes son, por orden de aparición, conjuntivitis, tos —que pasa de seca a productiva—, depresión y anorexia, vómito y diarrea —que puede presentar sangre— Si no se trata, el perro puede morir rápidamente.

 

Al igual que la anterior, no existe cura, aunque la vacunación temprana es un buen remedio.

Filariosis canina

Es una enfermedad muy típica en los perros de caza. Cuando la carga parasitaria es baja, no se suelen presentar síntomas. Las primeras manifestaciones clínicas se presentan de meses a años tras la infección. Se produce intolerancia al ejercicio, pérdida de peso, disnea y tos. Cuando la enfermedad se cronifica se observa tos y aumento del ritmo respiratorio y cardíaco, pudiendo provocar la mayoría de las veces la muerte del animal.

La leishmaniosis

La leishmaniosis se produce por la picadura del mosquito del género Phlebotomus y es endémica en España.

Básicamente, los síntomas se traducen en apatía, pérdida de apetito y durante el examen físico se suele observar un aumento del tamaño de los ganglios y afecciones cutáneas.

Actualmente, su pronóstico no es malo si se coge a tiempo y aunque en el pasado era sinónimo de muerte segura, actualmente tiene cura. Dado que se produce por la picadura de mosquito es fundamental proveer a nuestro perro de collares antiparásitos y proceder a desparasitarlo con la frecuencia que nos recomiende nuestro veterinario.

Esta es sólo una mínima parte de las enfermedades que pueden afectar a nuestros perros, pero existen muchas mas y por ello es fundamental:

Acudir al menos una vez al año al veterinario para una revisión general.

Utilizar los collares anti parásitos

Desparasitar a nuestros perros según las indicaciones del fabricante del producto que utilicemos y las veces que nos aconseje el veterinario.

Evitar en lo posible que nuestros perros se alimenten con carne cruda de caza.

 

 

Telémetro para caza mayor y rececho

Telémetro para caza mayor y rececho

A fecha de hoy, el telémetro se ha convertido en un accesorio fundamental para la caza mayor y en especial para el rececho, al permitirnos calcular la distancia entre el punto de disparo y el objetivo.

En qué consiste el telémetro

El telémetro es básicamente un medidor de distancias y su mecanismo es “bastante simple.” El aparato emite un haz de láser dirigido al objetivo cuya distancia se trata de determinar y calculando el tiempo que el haz del láser tarda en llegar al objetivo, se halla la distancia entre uno y otro.

Lógicamente, tanto la distancia como las condiciones meteorológicas pueden hacer peligrar la exactitud de las mediciones. De igual forma, la distancia al objetivo es determinante para la exactitud de la medición, cuanto más lejano el objetivo es necesario un aparato potente y la distancia ya no se calculara con un simple haz de luz, necesitará hallarse la distancia mediante triangulación.

Actualmente, el telémetro se utiliza en diversas áreas del trabajo, es frecuente su utilización en la construcción, en la industria militar y en deportes y actividades al aire libre como el golf o la caza.

El telémetro en la caza

Tanto a aquellos que somos aficionados al rececho como a la montería, el telémetro se ha convertido en un accesorio fundamental ya que nos permite determinar con bastante exactitud la distancia a la presa que pretendemos abatir, por ello, su uso está más que recomendado a rececheros y monteros, incluso si simplemente pretendemos dar un paseo por el monte y divisar los animales que rondan por tu coto de caza.

En el rececho, tanto la mita telescópica como el telémetro son elementos fundamentales si queremos un lance certero y “el trofeo para casa”

La distancia al objetivo se convierte en determinante si pretendemos no errar el objetivo, como todos sabemos, la bala, al salir del rifle no efectúa una salida recta al objetivo, sino que describe una parábola, por ello, el cálculo de la distancia se hace imprescindible para poder recalibrar la torreta del rifle con el fin de evitar que el disparo se vaya por arriba o por abajo.

Saber con exactitud la distancia al objetivo nos permite un tiro más certero, aún más cuando el objetivo del rececho son animales de poca envergadura como el corzo.

Por ello, si sales de rececho, no lo olvides, mete el telémetro en la mochila y si aún no lo tienes, ni lo dudes, se convertirá en un inseparable en tus jornadas de caza.