Accidentes de caza

Una vez más hemos sido testigos de un accidente de caza especialmente espeluznante pues la víctima ha sido un menor de cuatro años que acompañaba a su padre a una montería.

A parte de lamentarnos por el fallecimiento del menor, debemos hacer autocrítica y analizar qué estamos haciendo mal.

Es evidente que accidentes de caza ha habido y, por desgracia, habrá siempre, no obstante, estamos obligados a reducir la siniestralidad y a poner todos los medios para frenar su avance.

Si bien los accidentes de caza son pocos, en relación con las salidas al monte, ya sea para caza en mano, rececho o montería, la consecuencia de los mismos es extremadamente grave, llegando en muchas ocasiones al fallecimiento de alguna persona.

Dado que el mayor número de accidentes se producen en monterías, batidas y ganchos, apuntamos algunos consejos cuando nos decantamos por esta modalidad de caza.

  • Absolutamente prohibido salir del puesto durante el desarrollo de la montería, batida, gancho, etc… Todos sabemos que hay veces en que la visibilidad desde el puesto no es la mejor y puede vencernos la tentación y salir, aunque sea mínimamente para alcanzar un mayor nivel de visibilidad, aumentando así el riesgo de ser alcanzados por un disparo. Por ello, si nos vemos obligados a salir, comunicarlo previamente a los puestos cercanos para que adviertan nuestra presencia.
  • Atención a los disparos. Hay que recordar que el recorrido de la bala puede alcanzar kilómetros, si bien, va perdiendo fuerza a medida que recorre más metros, ello quiere decir que los disparos deberán hacerse siempre hacia abajo, intentando que la bala, caso de no alcanzar el objetivo, no se pierda, sino que impacte en el suelo.
Error de paralaje
Mucho ojo con las balas perdidas y con los rebotes de las mismas.

De igual forma debemos ser conscientes de que el rebote de una bala puede ser tan peligroso como ésta y que muchas veces, las esquirlas que se desprenden de la bala tras el impacto en troncos o rocas pueden producir heridas graves, incluso la muerte.

  • Necesidad de conocer la situación de los puestos. Deberemos saber, antes del comienzo del evento, la situación exacta de los puestos y en especial, los que tenemos a derecha e izquierda.
  • Señalización de los puestos. Habría que plantearse la posibilidad de colocar banderines de colores vivos a gran altura (2 o 3 metros) en cada puesto, con el fin de que la altura de éstos salve la altura de matorrales y puedan ser vistos a distancia.

Es evidente que no podemos acabar con los accidentes en la caza pues cualquier actividad presenta riesgos, no obstante, la seguridad debe ser presupuesto necesario de cualquier actividad cinegética y habrá que volcar todos los esfuerzos personales y materiales para que esta lacra se vea reducida, sino definitivamente desterrada de esta maravillosa afición que es la caza.

STOP A LOS ACCIDENTES DE CAZA.

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