alcohol y caza

Alcohol y caza

Alcohol y caza ¿Incompatibles?

Alcohol y caza no se llevan bien, si bien, no pretende ser este post, un alegato puritano contra el consumo de alcohol, ni mucho menos, pero antes de tomarnos unas copas es conveniente conocer las consecuencias de ello en relación con nuestro permiso de armas.

En primer lugar, en España no existe el derecho a la licencia de armas como ocurre en Estados Unidos u otros países en que portar armas de fuego resulta menos complicado que en nuestro país (Canadá, Méjico, etc…) La concesión del permiso de armas en España está sujeto al cumplimiento de circunstancias personales y técnicas que se recogen en el actual Reglamento de Armas (Decreto 137/1.993)

Sentado lo anterior, debemos recordar que el propio artículo 98 del Reglamento dice textualmente:

“En ningún caso podrán tener, ni usar armas ni ser titulares de la licencia o autorizaciones correspondientes, las personas cuyas condiciones físicas o psíquicas les impida su utilización, y especialmente aquellas personas para las que la posesión y el uso de armas representen un riesgo, propio o ajeno

A la hora de solicitar el permiso de armas o su renovación, se tienen en cuenta principalmente tres circunstancias:

Supuestos relacionados con la caza furtiva u otras infracciones a la Ley de Caza o de armas.

Supuestos relacionados con la peligrosidad del individuo ya sea para su persona o para terceros.

¿Qué dice la ley?

Supuestos relacionados con infracciones administrativas o penales por conducción bajo los efectos de bebidas alcohólicas.

Ello supone que una simple multa por haber dado positivo en un control de alcoholemia puede suponer la no renovación del permiso de armas, aunque, para nuestra tranquilidad diré, que no es algo habitual y que, en todo caso, es susceptible de recurso.

La Sentencia de 7 de octubre de 2002, dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid dijo textualmente:

“Este pronunciamiento judicial no hace sino confirmar aquella valoración de conductas que hizo la Administración y ello nos lleva a estimar adecuado el acuerdo denegatorio que aquí se discute porque tan peligroso puede ser conducir un vehículo bajo los efectos del alcohol como portar o utilizar un arma en iguales condiciones y quien es capaz de hacer aquello, no merece confianza para portar armas de fuego.”

A pesar de la contundencia con que se manifestó la sentencia, hay que hacer constar que actualmente, los tribunales han rebajado la severidad de los argumentos expuestos y coinciden en que hay que ir caso por caso y teniendo en cuenta que no es lo mismo un permiso de armas para la caza que un permiso de arma corta.

En todo caso, para terminar, diré: si bebes, no conduzcas; y si cazas, tampoco.

 

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