Archivo de la categoría: Caza

Braco de Weimar

Las enfermedades de nuestros perros de caza

A pesar de la obligatoriedad de la vacunación de nuestros perros de caza, no todas las enfermedades pueden ser evitadas. El contacto de nuestros perros con otros y las posibles mordeduras de animales salvajes (zorros, jabalíes o ratas) o picaduras de algunos insectos, puede provocar que nuestro fiel compañero resulte afectado.

Tipología de enfermedades

Parvovirosis o comunmente conocida como “Parvo.”

Es una enfermedad vírica que se contrae por contacto con materia fecal de perros u otros animales como el lobo o zorro. Si bien no es una enfermedad mortal en perros de más de seis meses, en perros de menos de ocho semanas, sus efectos pueden ser devastadores y llegar fácilmente al fallecimiento. Por ello, la vacunación temprana resulta fundamental para evitar males mayores.

Comienza con vómitos, diarreas, apatía general y postración y en cachorros puede ser muy peligrosa llegando en muchos casos a la muerte del animal.

El consejo más importante es mantener a nuestro cachorro alejado de otros perros y animales antes de ser vacunado.

Enfermedad de Aujeszky o falsa rabia

Es realmente grave y carece de cura por lo que su contagio es absolutamente mortal. Su origen se encuentra en el jabalí y por ello resulta imperativo evitar que nuestro perro coma vísceras o carne cruda de caza que pueda provocarle el contagio.

La muerte sobreviene por una encefalitis aguda que provoca estados de excitabilidad con episodios de postración. En algunos casos se produce en nuestro perro un picor extremo y de ahí que se haya comparado con la rabia. Como decimos, no tiene cura y lo único que existen son tratamientos paliativos.

El moquillo

La forma más grave suele presentarse en perros jóvenes sin vacunar. Los síntomas son diversos, poco específicos y no siempre se presentan todos ellos. Los más comunes son, por orden de aparición, conjuntivitis, tos —que pasa de seca a productiva—, depresión y anorexia, vómito y diarrea —que puede presentar sangre— Si no se trata, el perro puede morir rápidamente.

 

Al igual que la anterior, no existe cura, aunque la vacunación temprana es un buen remedio.

Filariosis canina

Es una enfermedad muy típica en los perros de caza. Cuando la carga parasitaria es baja, no se suelen presentar síntomas. Las primeras manifestaciones clínicas se presentan de meses a años tras la infección. Se produce intolerancia al ejercicio, pérdida de peso, disnea y tos. Cuando la enfermedad se cronifica se observa tos y aumento del ritmo respiratorio y cardíaco, pudiendo provocar la mayoría de las veces la muerte del animal.

La leishmaniosis

La leishmaniosis se produce por la picadura del mosquito del género Phlebotomus y es endémica en España.

Básicamente, los síntomas se traducen en apatía, pérdida de apetito y durante el examen físico se suele observar un aumento del tamaño de los ganglios y afecciones cutáneas.

Actualmente, su pronóstico no es malo si se coge a tiempo y aunque en el pasado era sinónimo de muerte segura, actualmente tiene cura. Dado que se produce por la picadura de mosquito es fundamental proveer a nuestro perro de collares antiparásitos y proceder a desparasitarlo con la frecuencia que nos recomiende nuestro veterinario.

Esta es sólo una mínima parte de las enfermedades que pueden afectar a nuestros perros, pero existen muchas mas y por ello es fundamental:

Acudir al menos una vez al año al veterinario para una revisión general.

Utilizar los collares anti parásitos

Desparasitar a nuestros perros según las indicaciones del fabricante del producto que utilicemos y las veces que nos aconseje el veterinario.

Evitar en lo posible que nuestros perros se alimenten con carne cruda de caza.

 

 

Telémetro para caza mayor y rececho

Telémetro para caza mayor y rececho

A fecha de hoy, el telémetro se ha convertido en un accesorio fundamental para la caza mayor y en especial para el rececho, al permitirnos calcular la distancia entre el punto de disparo y el objetivo.

En qué consiste el telémetro

El telémetro es básicamente un medidor de distancias y su mecanismo es “bastante simple.” El aparato emite un haz de láser dirigido al objetivo cuya distancia se trata de determinar y calculando el tiempo que el haz del láser tarda en llegar al objetivo, se halla la distancia entre uno y otro.

Lógicamente, tanto la distancia como las condiciones meteorológicas pueden hacer peligrar la exactitud de las mediciones. De igual forma, la distancia al objetivo es determinante para la exactitud de la medición, cuanto más lejano el objetivo es necesario un aparato potente y la distancia ya no se calculara con un simple haz de luz, necesitará hallarse la distancia mediante triangulación.

Actualmente, el telémetro se utiliza en diversas áreas del trabajo, es frecuente su utilización en la construcción, en la industria militar y en deportes y actividades al aire libre como el golf o la caza.

El telémetro en la caza

Tanto a aquellos que somos aficionados al rececho como a la montería, el telémetro se ha convertido en un accesorio fundamental ya que nos permite determinar con bastante exactitud la distancia a la presa que pretendemos abatir, por ello, su uso está más que recomendado a rececheros y monteros, incluso si simplemente pretendemos dar un paseo por el monte y divisar los animales que rondan por tu coto de caza.

En el rececho, tanto la mita telescópica como el telémetro son elementos fundamentales si queremos un lance certero y “el trofeo para casa”

La distancia al objetivo se convierte en determinante si pretendemos no errar el objetivo, como todos sabemos, la bala, al salir del rifle no efectúa una salida recta al objetivo, sino que describe una parábola, por ello, el cálculo de la distancia se hace imprescindible para poder recalibrar la torreta del rifle con el fin de evitar que el disparo se vaya por arriba o por abajo.

Saber con exactitud la distancia al objetivo nos permite un tiro más certero, aún más cuando el objetivo del rececho son animales de poca envergadura como el corzo.

Por ello, si sales de rececho, no lo olvides, mete el telémetro en la mochila y si aún no lo tienes, ni lo dudes, se convertirá en un inseparable en tus jornadas de caza.

El lobo ibérico. Sus costumbres

El lobo ibérico. Sus costumbres

Si ha existido algún animal más estigmatizado en España, este ha sido el lobo ibérico. A lo largo de su historia reciente, el lobo ha sido catalogado como un asesino de ganado e incluso existen historias populares que lo asocian con ataques a personas. Historias a parte, este cánido se encuentra afincado en la Península desde hace miles de años y actualmente parece que remonta su presencia en diferentes territorios de nuestro país debido a la especial protección que se le ha brindado.

Sus costumbres y caracteres

El lobo ibérico se caracteriza entre otras peculiaridades por el especial comportamiento que mantiene con la manda a través de un complicado sistema jerárquico jerarquizado en el que quienes “mandan” son el macho alfa y la hembra beta.

Características físicas

El lobo ibérico mide, en su edad adulta entre 65 y 90 centímetros de alto y mide, a lo largo, entre 130 y 200 centímetros. Su peso es muy variable y depende en gran parte de la especie, aunque el lobo ibérico rondaría entre 40 y 60 kilogramos de peso en los machos, las hembras presentan un peso inferior.

Dada su morfología, patas largas y un potente cuerpo, permiten a este cánido desarrollar velocidades de hasta 65 kilómetros hora en persecución y trotar varios kilómetros durante el día en busca de comida.

Otra de las peculiaridades del lobo es su cambio de pelaje. El lobo posee dos capas de pelo, una externa, que le aísla del agua y otra interna, que es la que le protege del frío.  Los lobos tienen distintos pelajes en invierno y en verano que alternan en primavera y otoño. Por otro lado, las hembras, tienden a conservar sus pelajes invernales más allá de la primavera a diferencia de los machos.

Su comportamiento social

Una de las particularidades del lobo es su comportamiento en sociedad. Sus relaciones con otros miembros de la especie se articula en mandas de mayor o menor número de miembros dependiendo de las necesidades del colectivo.

Se trata de un animal muy territorial y jerarquizado, es decir toda la manda se encuentra supeditada al macho alfa, que es quien protege al grupo y marca las presas a cazar. Por otro lado, la jerarquía dentro del grupo de muestra mediante el lenguaje corporal, siendo muy frecuente que el macho alfa reprenda a cualquier miembro de la manada mediante la exhibición de los colmillos acompañado de gruñidos que alertan a éste de su comportamiento no admitido por el macho alfa.

Otra de las manifestaciones características del lobo es su potente aullido que sirve a una doble función, por un lado comunicar su situación al resto de la manada si se halla dispersa y de otro lado, reafirma el territorio frente a posibles machos rivales.

Hábitos de caza

El lobo, como animal gregario que es, caza en manada, salvo algún macho suelto en busca de manada. Sus presas son acechadas hasta que el macho alfa marca el momento del ataque, entonces, el resto de la manada se lanza a por la presa intentando cortarle el camino, achicándole espacios, hasta que es neutralizada por la mordedura de algún integrante del grupo. Una vez inmovilizada y muerta, es el macho alfa quien come primero y no permite que ningún otro miembro ose meter sus colmillos antes que él. Son las leyes de la manada. Una vez que se sacia el macho alfa, come el resto del grupo por orden jerárquico.

El menú del lobo es amplio y abarca desde animales salvajes, ciervos, muflones, corzos, etc… hasta animales de granja como vacas, ovejas, cabras, etc… y es, en este segundo caso, cuando se produce el enfrentamiento con el hombre. No es raro ver que mandas de lobos han atacado ovejas, cabras, etc… y es cuando se produce el conflicto.

Normalmente, los ganaderos que han sido víctimas de ataques de lobos son indemnizados por las pérdidas de sus animales, no obstante, resulta mucho más fácil la captura y muerte de ovejas que de ciervos o muflones y de ahí que los ataques de lobos a animales de granja se repitan y sea necesario dar batidas o emplear otros medios para ahuyentar al lobo como la presencia de mastines u otros perros.

El lobo ibérico. Su situación actual

Actualmente el número de individuos de lobo ibérico se ha multiplicado y ha dejado de ser una especie en casi extinción. Se han encontrado rastros de mandas en la Comunidad de Madrid, donde se daba por extinguido. Todo ello, ha favorecido que se halla abierto la mano por parte de algunas comunidades autónomas para la caza del lobo, si bien con la consiguiente protesta de los sectores animalistas, que ven peligrar la especie. No obstante, nada hace prever la extinción del lobo, que actualmente parece como especie cinegética en la legislación de varias comunidades.

Hay que tener en cuenta que un crecimiento desmedido de este magnífico animal podría provocar una desestabilización del sistema de caza sostenible a la par que el consiguiente “cabreo” de pequeñas explotaciones ganaderas que sufrirían los ataques del lobo en sus propios animales y su sustento de vida.

Por todo ello, creemos que el lobo debe incluirse como especie cinegética en aquellos lugares en que se halla estudiado un  aumento de la especie y no peligre su existencia como tal.

 

Canana

Canana y cartuchera

Tanto la canana como la cartuchera son dos complementos que hoy nos resultan imprescindibles para la caza. Básicamente se trata de dos artículos, uno para cartuchos y otro para balas que nos permiten portar un gran número de munición y fácil extracción para introducirlo bien en la escopeta o bien en el cargador de nuestro rifle.

Los orígenes de canana y cartuchera

Los precedentes de la canana son inciertos, pero ya encontramos en los famosos Tercios Españoles, en los siglos XVI y XVII, que éstos orgullosos soldados, portaban doce cargas de pólvora, conocidas como “los doce apóstoles”. Se trataba de frascos de madera que contenían la carga de pólvora justa para cada carga de arcabuz, lo que facilitaba y agilizaba mucho la recarga del arma y se portaban unidos a una correa en forma de bandolera.

Por otro lado, el origen de la cartuchera es incierto si bien, se encuentra muy ligado al de la canana, ya que en ambos casos, se necesitaba tener a mano la munición para agilizar la tarea de carga del arma.

Básicamente, la cartuchera e su origen, era una simple bolsa de tela en la que se guardaban los proyectiles que se introducían en la boca del arcabuz. Posteriormente, ya a finales del siglo XVII y sobre todo e el siglo XVIII, la cartuchera fue desarrollándose hasta convertirse en una caja de piel en la que se escondía la munición. A su vez, ya en el siglo XVIII, la cartuchera se unía a una bandolera que portaban los soldados de la época y se engalanaba con escudos o emblemas de la casa real o regimiento de su portador.

La canana y cartuchera hoy en día

Como todo, hoy día tanto canana como cartuchera han variado considerablemente. La canana desde hace ya más de un siglo se sigue empleando para portar los cartuchos de escopeta. Se trata de un cinto con diversos compartimentos para introducir los cartuchos. Las podemos encontrar de muchos materiales, tela, piel, cuero, etc… pero básicamente su forma no variado sustancialmente desde hace más de un siglo.

La cartuchera ha ido perdiendo su forma original y actualmente, las balas se portan en cananas mayores o menores y muchas de ellas han pasado a ser cintas con cinco o diez compartimentos que se adhieren a la culata del rifle.

 

La caza de la codorniz en España

Cazando codornices por España

En breve, un año más, comenzará la media veda en España y por consiguiente, la apertura de la codorniz.

La caza de la codorniz es, sin duda, un de los más bellos espectáculos que nos ofrece la caza con perros, si bien desgraciadamente el paso de la codorniz a la Península cada vez es menor y los ejemplares se van reduciendo año a año.

La caza de la codorniz

Como explicábamos antes, la caza de esta galliforme es todo un espectáculo para los que nos gusta la caza. No obstante, año a año estamos somos testigos de una reducción en el número de capturas motivada por diferentes motivos que analizaremos más adelante.

Resulta curioso ver a algunos compañeros que se lamentan de un mal día de caza y, como vulgarmente se dice, echan la culpa al empedrado cuando sus tácticas no son las más indicadas.

Me explicaré. A la codorniz, como a todo bicho viviente, le afecta el calor, de hecho, el motivo de la emigración a la Península y más al norte, lo es por el fuerte calor que padecen en África, por ello, no se explica el interés de algunos compañeros en meter al perro en una finca de trigo a la 1 de la tarde con 38 grados de calor ¿Qué espera encontrar?

Hay que recordar que a la codorniz hay que cazarla a primeras horas de la mañana y últimas de la tarde y desde luego, lo que no es razonable, es meterse con el perro en una finca a la 1 de la tarde con 38 grados.

¿Dónde buscar la codorniz? Una vez que han pasado las primeras horas del día, estos pájaros buscan el fresco y por ello habrá que dirigirse a zonas de vegetación como linderos de fincas, las lindes de los arroyos, perdidos, etc…

Así pues, debemos enseñar a nuestros perros a meterse en zonas de vegetación, donde muchas veces conseguiremos más capturas que en medio de la finca.

Antes hablábamos de que cada año vemos menos codornices y ello tiene varios motivos que pasamos a analizar

La caza indiscriminada en el norte de Marruecos y Argelia.

Hace tiempo que sabemos que en la zona norte de Marruecos y Argelia, por donde pasan obligatoriamente las galliformes, se utilizan redes que las atrapan, con la imposibilidad de éstas de poder cruzar el Estrecho. Este sólo hecho consigue reducir notablemente los ejemplares que consiguen cruzar y llegar a la Península.

El cambio climático y pesticidas y abonos

Sin duda, las modificaciones en el clima están alterando los ciclos de paso de las codornices e incluso provocan comportamientos anormales es las mismas. Así, hemos tenido conocimiento de que algunas codornices ya no emigran a África y permanecen todo el año en España. A la inversa puede darse también el caso y encontrar algunos ejemplares que hayan abandonado definitivamente su instinto emigratorio.

Ello, junto con la utilización de algunos pesticidas y abonos químicos, provocan la reducción de polladas e incluso la esterilización de las hembras.

La proliferación de especies invasoras

Tanto el mapache como el visón americano son especies que no hacen ascos a huevos ni pollos, y si bien no son capaces de cazar codornices adultas, si pueden destrozar polladas enteras o huevos de codorniz.

Estas especies junto con la especial protección que se brinda a algunas aves rapaces, aumentan los depredadores de la codorniz.

La escasa defensa de los pájaros

En un artículo anterior, ya tuvimos ocasión de denunciar determinados comportamientos de los agricultores y el daño que hacen a la defensa de la codorniz. Si os habéis fijado, hace ya unos años que las cosechadoras siegan el trigo a ras de suelo, con lo que el resultado son fincas con un pajote muy bajo y además, si bien antes se dejaba un tiempo la paja en la finca, ahora se siega, se empaca y se llevan las balas de paja inmediatamente, con lo que la codorniz se encuentra sin defensas y expuesta al ataque de sus depredadores.

Si queréis saber más sobre la importancia del perro en la caza de la codorniz os recomiendo vivamente el artículo de mi buen amigo Álvaro Fernández (Cuadernos de caza)

Confiemos en que esta media veda nos de muchas alegrías y podamos disfrutar con el trabajo de nuestros perros de caza. ¡¡¡Suerte a todos !!!

Hurón

La caza del conejo con hurón

 

La caza del conejo con hurón es una actividad de la que ya encontramos sus orígenes, al menos desde hace 2.500 años, cuando Plinio el Viejo comenta que Cesar Augusto decidió enviar hurones a las Islas Baleares para acabar con la plaga de conejos.

Hay quien sostiene que el origen del hurón proviene de Egipto, no obstante, de los enterramientos encontrados a lo largo de los años, no se han encontrado esqueletos de este animal como si de cocodrilos, perros, gatos, etc…

Sea como fuere, el empleo del hurón para la caza del conejo, no es algo nuevo y es una actividad que cuenta con muchos aficionados, aunque no en todas las comunidades autónomas es legal su uso.

El hurón

Sin duda, el hurón es el protagonista de esta modalidad cinegética. Este animal pesa entre 700 gramos y 2 kilogramos y posee una amplia gama de colores que van desde el blanco hasta el negro, pasando por el color parduzco, gris incluso rayados.

Por su naturaleza es un animal muy sociable con sus congéneres, incluso con animales de otra especie como los gatos. Por lo general son muy dormilones pero cuando despiertan presentan una gran actividad y se mueven de un sitio a otro olisqueándolo todo.

Sus armas para la caza son básicamente dos, su morfología, un cuerpo alargado y delgado ideal para meterse en cualquier cavidad y su finísimo olfato, que le permite detectar el olor del conejo a distancia.

Si bien su naturaleza muestra una querencia natural a la captura del conejo, su conducta debe ser adiestrada desde el comienzo de su vida, enseñándole las mejores prácticas y tácticas para la caza del conejo.

La caza de hurón con escopeta

Esta modalidad de caza consiste en introducir al hurón en las bocas de las madrigueras de conejo previamente señaladas por el huronero. Un una vez que el conejo entra en la madriguera, se dirige como una flecha hacia adentro buscando el olor del conejo e intentando capturarlo. Obviamente el conejo, en cuanto detecta la presencia del hurón busca la salida más cercana y sale huyendo de la madriguera, momento en que el cazador le espera con la escopeta a la salida de la madriguera.

Uno de los riesgos es que el conejo “enganche” al conejo y lo mate, con lo que existe la posibilidad de que éste se quede dormido y no salga de la madriguera.

Uno de los protagonistas de esta modalidad es la del huronero, propietario de los hurones, quien debe seleccionar las madrigueras por las que introducirá el hurón y advirtiendo a los cazadores las posiciones más óptimas para el disparo teniendo en cuenta las diferentes bocas de la madriguera.

Teniendo en cuenta que las madrigueras suelen tener distintas salidas, es fundamental tener todas las bocas cubiertas o al menos, a la vista, para evitar el escape del conejo. Para ello es muy recomendable acercarse lentamente a la madriguera toda vez que el ruido de pisadas, golpes o conversaciones puede llegar al interior de la madriguera y alertar al conejo.

Otra circunstancia que habrá que tener en cuenta es la situación de las bocas. Muchas de ellas se encuentran muy cercanas a la vegetación con lo que, en cuanto sale el conejo, busca el perdedero y el tiro se complica por la ausencia de campo visual.

Dado el ciclo vital del conejo, debemos tener mucha precaución a la hora de disparar ya que muchas veces, las madrigueras esconden gazapos muy jóvenes a los deberíamos dejar crecer.

Por último indicar que el conejo sale muy asustado de la boca y el tiro debe ser muy rápido, por lo que deberemos seleccionar muy bien los chokes de la escopeta si queremos tener suerte en el lance.

Ristra de ajos

Conejo guisado al ajillo

Hoy, hemos dedicado nuestro artículo a la cocina. Una de las características principales de quien se dice CAZADOR, es que comemos lo que cazamos y por ello, en este post, os detallamos una sencilla receta de conejo guisado al ajillo  al alcance de todos los bolsillos y sin necesidad de muchos conocimientos de cocina.

Ingredientes

Para un conejo de kilo y medio aproximadamente, necesitaremos:

  • Una cabeza de ajo de entre ocho y diez dientes.
  • Unos 150 ml de aceite de oliva virgen.
  • 200 ml de vino blanco de la tierra
  • Un ramillete pequeño de tomillo o romero.

Preparación

En una cazuela plana vertemos el aceite, que cubra la totalidad de la cazuela con menos de un dedo de profundidad. Una vez que el aceite ha cogido temperatura, echaremos los ajos y bajamos el fuego para evitar que se quemen. Cuando van cogiendo un color marrón, los retiramos de la cazuela y volcamos en ella los trozos de conejo previamente aderezados con sal y pimienta negra al gusto.

Doraremos bien el conejo para que vaya expulsando sus aromas y a renglón seguido vertemos el vino blanco hasta que reduzca y pierda el alcohol. Una vez que se haya reducido el alcohol del vino, echaremos unos trozos de romero o tomillo y los ajos que previamente habíamos retirado.

Tapamos la cazuela con los ajos, el tomillo o romero, el conejo y el vino y dejamos que se vaya haciendo a fuego lento por unos veinte minutos aproximadamente y listo.

Podemos acompañar el conejo con unas patatas fritas o un puré de patatas. ¡¡¡Espectacular!!!

Propiedades de la carne de conejo

La carne de conejo es muy saludable y más si hablamos de conejo salvaje cuya alimentación se ha limitado a lo que encuentra en el monte sin ningún tipo de piensos ni alimentos de engorde.

Esta carne, tiene muy poca grasa por lo que es ideal para dietas hipocalóricas y nos aporta minerales como potasio, fósforo y calcio.

Dado que es una carne un pelín seca, recomendamos que se acompañe de alguna salsa, puré o similar.

Animaos y probad vuestras dotes culinarias. Es una receta muy sencilla, rica, rica y no dejéis de comentarnos vuestros resultados.

La mangosta o meloncillo

La mangosta o popularmente conocido por “meloncillo” es un carnívoro, que recientemente ha adquirido popularidad por su rápida extensión por la Península Ibérica y su voracidad frente a varias especies cinegéticas.

Características

La mangosta es un carnívoro cuyo origen lo podemos encontrar en el continente africano habiendo colonizado Egipto y la Península Ibérica.

Se trata de un animal de entre, aproximadamente,  2 y 4 kilogramos de peso, de figura alargada, con patas muy cortas pero robustas y terminadas en garras muy afiladas y curvadas con el fin de servirle para cavar.

Cola ancha en su base y orejas cortas, anchas y redondeadas.

Hasta hace relativamente poco, se creía que su introducción en la Península había sido cosa de los árabes hacia el siglo octavo, no obstante, estudios recientes, demuestran que su existencia en la Península Ibérica es muy anterior. Se han encontrado esqueletos de meloncillo junto a otros animales en una tumba de Extremadura de época romana.

A pesar de los diferentes restos hallados, es muy probable que la existencia de la mangosta no fuera introducida por el hombre, sino que cruzara el Estrecho de Gibraltar allá por el Pleistoceno. Sea como fuere, su adaptación a nuestra Península lo ha convertido en uno mas y es muy posible encontrarlo en la zona sur del país aunque se ha ido extendiendo hacia el norte, habiendo sido visto en la provincia de Zamora.

Su dieta y costumbres

La dieta de la mangosta es muy variada. Va, desde pequeños gazapos, huevos, insectos, culebras, aves y carroña.

Normalmente es un animal diurno, ya que necesita muchas horas de reposo, que aprovecha por la noche, aunque es posible que dedique algún día a algún paseo nocturno en época de celo o acuciado por el hambre.

Si bien por la noche se junta con otros individuos de su especie para dormir, lo natural es que por el día ande solo, siendo muy territorial.

Una de sus habilidades más características es su ferocidad frente a culebras y víboras a las que acaba matando. Aún hoy es posible verlo en algunos zocos de Marruecos como Marrakech o Fez peleando con las temidas cobras y saliendo siempre victorioso. Su habilidad le permite esquivar la mordedura de la serpiente, mordiendo a ésta en la cabeza, hasta que consigue matarla.

¿Perjudica la caza?

No sabemos a ciencia cierta cómo influye numéricamente la magosta o meloncillo en la reducción de las especies cinegéticas, pero es lo cierto que en su dieta se encuentran, huevos de perdiz, codorniz y becada. Pequeños conejos y pollos de cualquier ave.

En todo caso, el meloncillo sería otra especie mas con la que compartimos gustos culinarios, además del zorro, la garduña, gineta, gato montés y las temidas aves rapaces.

Como dato curioso hay que destacar que si bien no forman parte de su dieta, hay sospechas de que el meloncillo a atacado a ovejas en la provincia de Zamora.

Clasificación de perros de caza

Establecer una clasificación de los perros de caza es tarea bastante complicada ya que, con toda seguridad, nos dejaremos alguna raza en el tintero, aunque hemos pretendido incluir a las más características y más extendidas en España. Somos conscientes que las mezclas de algunas razas también han dado extraordinarios ejemplares, no obstante es una clasificación que no pretende en absoluto ser algo cerrado, sino simplemente exponer algunas de las razas más conocidas.

Perros de caza menor

Incluso dentro del capítulo de caza menor, la especialización de algunas razas, permite distinguir entre algunos más de pelo que de pluma y dentro de los primeros, los de pluma, algunos más indicados para perdiz, codorniz o becada.

El Pointer

En un artículo anterior,  ya tuvimos ocasión de dedicar unas líneas a este magnífico animal, de origen inglés, es una de las razas características y más extendidas entre los cazadores por su fino olfato y su versatilidad.

Se trata de un animal muy tozudo, de energía inagotable. Perro incansable, de galopada infinita, muy indicado para perdiz y codorniz. Sin duda lo más significativo de este can son sus muestras, en las que se queda prácticamente petrificado hasta que rompe siguiendo instrucciones de su dueño.

Su extraordinario olfato y su peculiar forma de coger los vientos colocándose en contra del viento, hacen de la caza con este bello animal un auténtico espectáculo. Verle trabajar en las fincas de trigo recién segadas es todo un lujo.

El Drahthaar

Este perro de origen alemán, está poco extendido en España pero presenta unas cualidades inmejorables para la caza.

Como características principales podemos señalar su fuerte instinto de muestra, que desarrolla a muy temprana edad y junto a ello, su facilidad para el cobro. Se trata de un perro todo terreno sin problemas para meterse en el agua en busca de piezas de agua como los patos.

El Braco de Weimar

De origen alemán, es otro de los clásicos de la caza menor por su versatilidad, olfato y su docilidad. Muy válido para cualquier tipo de terrenos, incluso puede ser utilizado como perro de sangre.

Son perros muy cariñosos y obedientes, lo que facilita su interacción con humanos y la posibilidad de tenerlo como animal de compañía.

Uno de los puntos fuertes del braco es su facilidad para cobrar las piezas y ser un animal todo terreno muy apto para la pluma.

El Setter

De cuna inglesa y una de las razas más antiguas, ya que data del siglo XIV, es otro de los característicos de la caza menor.

Tradicionalmente se ha desgajado en dos razas muy parecidas, el setter inglés y el setter irlandés. Ambas razas gozan de un extraordinario olfato y están indicadas para todo tipo de pluma.

De carácter juguetón y algo alocado, es muy serio cuando “va de caza” y sus muestras son extraordinariamente bellas dado el porte del animal.

Epagneul Breton

De origen francés, es uno de los más extendidos por su extraordinaria polivalencia. Perro todo terreno donde los haya, se ha ganado un puesto de honor dentro de los perros de caza menor.

Su escaso tamaño respecto al resto de compañeros de caza, no supone ningún handicap para esta auténtica “cosechadora perruna” capaz en todos los terrenos, secos, húmedos, con frío y con calor.

De olfato extraordinario está muy indicado para todas las especies de pluma, codorniz, perdiz y becada.

Pequeña escultura en bronce con motivos de caza
Escultura en bronce de agarre de perros de caza

Perros de caza mayor

Lo mismo que indicábamos para los de caza menor, nos valen para éstos. No están todos los que son, pero son los más característicos y extendidos. Dentro de este capítulo debemos diferenciar dos categorías:

Perros de busca

Dentro de esta categoría debemos incluir varias razas.

Podenco

Es uno de los incuestionables dentro de las rehalas que recorren las manchas de nuestro país.

Es un animal con muy buenos vientos y está muy indicado para encontrar y levantar la caza de los encames.

De origen presumiblemente egipcio, ya se encuentran jeroglíficos en algunas pirámides con la imagen de este magnífico animal.

Se trata de un perro extraordinariamente fiel a su amo, de carácter muy afable y no agresivo. Es indispensable en cualquier rehala y hoy día se pueden encontrar varias subespecies como el podenco andaluz, el mallorquín y otras.

Si tiene algo en contra, es que su envergadura le da problemas cuando se enfrenta a un cochino de peso. Es este caso, el podenco debe apoyarse en otras razas de mayor fortaleza para evitar ser herido.

Mastín

Si bien puede ser englobado también en la categoría de agarre, los mastines más ligeros de peso ,cruzados con razas de caza menor, ofrecen las dos posibilidades, de un lado el olfato de los de menor y la fuerza del mastín.

Si bien es una raza que se ha utilizado para distintas actividades como el pastoreo y defensa de las cabañas de ovejas frente al lobo,  sus cruces, se han revelado como unos magníficos perros de busca.

Sus cualidades en el agarre vienen dadas por su corpulencia física, que le permite enfrentarse al jabalí de tu a tu y facilite mucho la labor del perrero en la suerte final a la hora del remate.

Sabuesos y grifones

Son también perros dotados de gran olfato si bien su tesón al seguir el rastro muchas veces dificulta al rehalero su labor de dirección de la rehala, ya que éstos, una vez cogen el rastro, no le dejan sin importar salirse de la mancha.

 

Perros de agarre

El alano

De origen español, es uno de los que no puede faltar en cualquier rehala. Es un animal de fuerte mordida de envergadura media y muy peleón. Es frecuente que presente problemas de convivencia con otras razas ya que es muy territorial.

Sin duda, el dato más curioso de este animal es que fue uno de las razas que conquistó America. Junto con los soldados españoles que desembarcaron en el nuevo mundo, fue famoso un alano que tuvo por nombre “becerrillo” y que sin duda fue la pesadilla de muchos de los pueblos conquistados por la corona de España.

El dogo argentino

Es otro peleón, muy agresivo en el agarre pero excesivamente pendenciero. Así, en nuestro país, el dogo argentino forma parte de la lista de los perros potencialmente peligrosos, no obstante con una educación adecuada podremos convertirlo en un excelente compañero a la vez que muy bravo con las piezas de caza mayor.

Boxer

Es quizá el escogido por muchos rehaleros por su comportamiento noble y nada peleón con sus congéneres. Cumple muy bien su función y no evita el choque con jabalíes. Conjuga perfectamente su actitud tranquila y cariñosa con sus amos, pero letal cuando se enfrenta a jabalíes o venados.

Hasta aquí nuestra clasificación, hay varios más tanto de caza mayor como de caza menor y, como decíamos, existen mezclas de razas que han dado magníficos perros de caza.

 

 

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El olfato de los perros cazadores

El olfato de los perros cazadores es el arma más poderosa con la que cuentan nuestros compañeros de fatigas para hacernos pasar unas maravillosas jornadas de caza tras las piezas deseadas.

Órgano olfativo del perro cazador

La nariz del perro de caza es un complejo sistema que permite a este animal detectar los olores a mayor distancia que un humano además de ser capaz de cribar los mismos e identificar intensidades y olores encubiertos.

Este prodigio natural obedece a varias razones:

Receptores olfativos

Una de las razones que explican el poder olfativo de los canes es la cantidad de receptores olfativos que utilizan. Hablamos de entre 200 y 300 millones y para que nos hagamos una idea comparativa, el humano posee alrededor de 5 millones de receptores, por lo que la capacidad olfativa del perro frente al humano es entre diez mil y cien mil veces superior.

Capacidad cerebral

Otro de los motivos que contribuye al prodigio olfativo de nuestros perros de caza es el área cerebral que el perro utiliza para esta función. En el caso de los perros, es cuarenta veces superior al del ser humano y ello porque el olfato es su arma fundamental para perpetuar la especie. El olfato de estos animales, les permite interactuar con otros miembros de su especie y saber su estado de ánimo, agresividad o predisposición a la procreación.

Si los hombres nos saludamos e intercambiamos una corta conversación y enseguida podemos advertir el estado de ánimo del interlocutor, el perro opta por el análisis olfativo de las glándulas anales de su congénere, que le transmite una primera información sobre el estado de ánimo, su predisposición sexual, etc…

La respiración

Tanto en animales como en perros, la respiración es algo que se efectúa de manera espontánea, no obstante tanto en humanos como en perros, esta función es diferente. El humano respira y exahala por la nariz, sin embargo ambas funciones se confunden en la nariz del hombre y por ello se pierde capacidad de análisis de las moléculas del olor.

En el perro, inhalación y exhalación no se confunden en su nariz, por ello, no se pierde capacidad de análisis de los olores.

A ello hay que añadir el hecho de que el hombre inhala aproximadamente una vez por segundo, en el caso de los perros, entre cinco y diez veces por segundo.

Perros para cada actividad

¿Porqué hay perros de caza, perros para salvamiento de personas o peros detectores de droga o explosivos?

En principio, todos los perros están capacitados para la caza o detección de drogas, sin embargo, no todos valen para lo mismo.

En el caso de la caza, diferentes razas de perros han ido evolucionando con esta habilidad y adecuando su cerebro a la detección y atención a los olores que emanan determinados animales, codorniz, perdiz, jabalí, etc… Ello significa que el cerebro de las razas de perros cazadores ha ido evolucionando para la detección de los olores de determinados animales ignorando otros, sin interés cinegético.

Si a ello le sumamos la educación del perro de caza en el sentido de centrar su actividad a la detección de nuestras presas favoritas, obtenemos un animal orientado en la actividad cinegética.

El resto de canes, con facilidades para la detección de drogas, personas, o explosivos obedece a una actividad de aprendizaje muy influenciada por el hombre, “enseñando” a estos perros a detectar otros olores.

Curiosidades olfativas del perro

Existen estudios recientes en los que se ha conseguido que algunos perros sean capaces de detectar algunas enfermedades como el cáncer o la diabetes mediante el análisis olfativo de la orina del enfermo.

Existen determinadas razas que son capaces de detectar olores bajo tierra. Un ejemplo muy claro de ello son los perros truferos, capaces de detectar la trufa incluso cuando ésta se encuentra a más de cincuenta centímetros bajo tierra.

Por todo ello, deberemos estar muy atentos al estado olfativo de nuestro perro prestando una atención especial a la trufa de éste, cuando se reseca pues puede ser síntoma de alguna enfermedad.