Educación del perro de caza

A nadie se les escapara que el perro de caza es una de las armas con que contamos para obtener mejores resultados cuando salimos al campo en busca de las preciadas piezas. Pero ¿educamos correctamente a nuestro perro de caza para obtener un mejor resultado?

 

Educando a nuestro perro de caza

Varias son las técnicas que nos permitirán incrementar el potencial de nuestro perro, algunas dependerán del aprendizaje y otras son propias de la raza y genética del propio animal.

  1. Lo primero será enseñar al perro quien manda, es fundamental que junto con los cariños propios que hay que brindar a nuestro perro, lo intercalemos con prohibiciones, señalándole las líneas rojas que no puede traspasar. Para ello, nos serviremos de órdenes claras y contundentes, sin necesidad de utilizar la violencia y nos implicaremos personalmente en la educación del perro, aunque sean varios los miembros de la unidad familiar en la que se críe nuestro perro. Éste debe saber, sin lugar a dudas, quien es su dueño y quien pone las reglas.

 

  1. Comenzar el entrenamiento desde muy pequeño con el fin de que se eviten “vicios” que más tarde serán más complicados de corregir. Para ello es fundamental que huela caza lo antes posible y que vaya “sabiendo” que piezas interesan y cuáles no. Para ello sería interesante centrarle en una determinada modalidad de caza, no es razonable acostumbrarle a codorniz y luego sacarle a rastro de jabalí. Soy consciente igualmente que es complicado tener un perro para cada modalidad de caza, pero cuanto más centrado esté en un tipo de caza concreto, mejor.

 

  1. Familiarizar a nuestro perro de caza con los útiles de la misma, escopetas, botas, cananas, etc… ello le lleva al perro a asociar cualquiera de estos útiles con su trabajo y contribuye a la motivación de éste.

  1. Salir al campo con asiduidad (si es posible) y juntarle con otros perros de caza para que vaya aprendiendo del comportamiento de éstos (efecto patrón) Es importante que el perro vea cómo se comportan otros perros con la caza, si bien tampoco debe convertirse en algo habitual pues nuestro perro podría limitarse a seguir las pautas de comportamiento de otros, sin adquirir personalidad propia, limitándose a copiar los modos de otros.

 

  1. Una vez de caza, confiar en que no se acobarde con los tiros (mala señal) e ir enseñándole a cazar a una distancia prudencial de nosotros, impidiendo “que se vaya escopetado” y que centre su olfato en las zonas que creemos de mayor querencia para las piezas que pretendemos cazar. Un buen perro de caza, finalmente conocerá, después de años, las zonas de querencia de becadas, codornices, etc…

 

  1. Hay que enseñar al  perro de caza a cobrar las piezas, a que no se las coma, a que las encuentre y las traiga, sin necesidad de ir tras él para que no se las coma. No es tarea fácil y deberemos utilizar señuelos de tela o caza muerta para que aprenda cómo debe comportarse cuando le cazamos las piezas y sobre todo mucha paciencia y perseverancia.

 

  1. A modo de resumen podemos afirmar que es absolutamente fundamental implicarnos personalmente en la educación del perro, evitar que se le den órdenes contradictorias o diferentes a las que pretendemos y sobre todo, paciencia y perseverancia hasta que nuestro perro sepa lo que tiene que hacer en cada momento, sin casi necesidad de que le tengamos que ordenar nada.

 

 

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