El lobo ibérico. Sus costumbres

El lobo ibérico. Sus costumbres

Si ha existido algún animal más estigmatizado en España, este ha sido el lobo ibérico. A lo largo de su historia reciente, el lobo ha sido catalogado como un asesino de ganado e incluso existen historias populares que lo asocian con ataques a personas. Historias a parte, este cánido se encuentra afincado en la Península desde hace miles de años y actualmente parece que remonta su presencia en diferentes territorios de nuestro país debido a la especial protección que se le ha brindado.

Sus costumbres y caracteres

El lobo ibérico se caracteriza entre otras peculiaridades por el especial comportamiento que mantiene con la manda a través de un complicado sistema jerárquico jerarquizado en el que quienes “mandan” son el macho alfa y la hembra beta.

Características físicas

El lobo ibérico mide, en su edad adulta entre 65 y 90 centímetros de alto y mide, a lo largo, entre 130 y 200 centímetros. Su peso es muy variable y depende en gran parte de la especie, aunque el lobo ibérico rondaría entre 40 y 60 kilogramos de peso en los machos, las hembras presentan un peso inferior.

Dada su morfología, patas largas y un potente cuerpo, permiten a este cánido desarrollar velocidades de hasta 65 kilómetros hora en persecución y trotar varios kilómetros durante el día en busca de comida.

Otra de las peculiaridades del lobo es su cambio de pelaje. El lobo posee dos capas de pelo, una externa, que le aísla del agua y otra interna, que es la que le protege del frío.  Los lobos tienen distintos pelajes en invierno y en verano que alternan en primavera y otoño. Por otro lado, las hembras, tienden a conservar sus pelajes invernales más allá de la primavera a diferencia de los machos.

Su comportamiento social

Una de las particularidades del lobo es su comportamiento en sociedad. Sus relaciones con otros miembros de la especie se articula en mandas de mayor o menor número de miembros dependiendo de las necesidades del colectivo.

Se trata de un animal muy territorial y jerarquizado, es decir toda la manda se encuentra supeditada al macho alfa, que es quien protege al grupo y marca las presas a cazar. Por otro lado, la jerarquía dentro del grupo de muestra mediante el lenguaje corporal, siendo muy frecuente que el macho alfa reprenda a cualquier miembro de la manada mediante la exhibición de los colmillos acompañado de gruñidos que alertan a éste de su comportamiento no admitido por el macho alfa.

Otra de las manifestaciones características del lobo es su potente aullido que sirve a una doble función, por un lado comunicar su situación al resto de la manada si se halla dispersa y de otro lado, reafirma el territorio frente a posibles machos rivales.

Hábitos de caza

El lobo, como animal gregario que es, caza en manada, salvo algún macho suelto en busca de manada. Sus presas son acechadas hasta que el macho alfa marca el momento del ataque, entonces, el resto de la manada se lanza a por la presa intentando cortarle el camino, achicándole espacios, hasta que es neutralizada por la mordedura de algún integrante del grupo. Una vez inmovilizada y muerta, es el macho alfa quien come primero y no permite que ningún otro miembro ose meter sus colmillos antes que él. Son las leyes de la manada. Una vez que se sacia el macho alfa, come el resto del grupo por orden jerárquico.

El menú del lobo es amplio y abarca desde animales salvajes, ciervos, muflones, corzos, etc… hasta animales de granja como vacas, ovejas, cabras, etc… y es, en este segundo caso, cuando se produce el enfrentamiento con el hombre. No es raro ver que mandas de lobos han atacado ovejas, cabras, etc… y es cuando se produce el conflicto.

Normalmente, los ganaderos que han sido víctimas de ataques de lobos son indemnizados por las pérdidas de sus animales, no obstante, resulta mucho más fácil la captura y muerte de ovejas que de ciervos o muflones y de ahí que los ataques de lobos a animales de granja se repitan y sea necesario dar batidas o emplear otros medios para ahuyentar al lobo como la presencia de mastines u otros perros.

El lobo ibérico. Su situación actual

Actualmente el número de individuos de lobo ibérico se ha multiplicado y ha dejado de ser una especie en casi extinción. Se han encontrado rastros de mandas en la Comunidad de Madrid, donde se daba por extinguido. Todo ello, ha favorecido que se halla abierto la mano por parte de algunas comunidades autónomas para la caza del lobo, si bien con la consiguiente protesta de los sectores animalistas, que ven peligrar la especie. No obstante, nada hace prever la extinción del lobo, que actualmente parece como especie cinegética en la legislación de varias comunidades.

Hay que tener en cuenta que un crecimiento desmedido de este magnífico animal podría provocar una desestabilización del sistema de caza sostenible a la par que el consiguiente “cabreo” de pequeñas explotaciones ganaderas que sufrirían los ataques del lobo en sus propios animales y su sustento de vida.

Por todo ello, creemos que el lobo debe incluirse como especie cinegética en aquellos lugares en que se halla estudiado un  aumento de la especie y no peligre su existencia como tal.

 

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