Hurón

La caza del conejo con hurón

 

La caza del conejo con hurón es una actividad de la que ya encontramos sus orígenes, al menos desde hace 2.500 años, cuando Plinio el Viejo comenta que Cesar Augusto decidió enviar hurones a las Islas Baleares para acabar con la plaga de conejos.

Hay quien sostiene que el origen del hurón proviene de Egipto, no obstante, de los enterramientos encontrados a lo largo de los años, no se han encontrado esqueletos de este animal como si de cocodrilos, perros, gatos, etc…

Sea como fuere, el empleo del hurón para la caza del conejo, no es algo nuevo y es una actividad que cuenta con muchos aficionados, aunque no en todas las comunidades autónomas es legal su uso.

El hurón

Sin duda, el hurón es el protagonista de esta modalidad cinegética. Este animal pesa entre 700 gramos y 2 kilogramos y posee una amplia gama de colores que van desde el blanco hasta el negro, pasando por el color parduzco, gris incluso rayados.

Por su naturaleza es un animal muy sociable con sus congéneres, incluso con animales de otra especie como los gatos. Por lo general son muy dormilones pero cuando despiertan presentan una gran actividad y se mueven de un sitio a otro olisqueándolo todo.

Sus armas para la caza son básicamente dos, su morfología, un cuerpo alargado y delgado ideal para meterse en cualquier cavidad y su finísimo olfato, que le permite detectar el olor del conejo a distancia.

Si bien su naturaleza muestra una querencia natural a la captura del conejo, su conducta debe ser adiestrada desde el comienzo de su vida, enseñándole las mejores prácticas y tácticas para la caza del conejo.

La caza de hurón con escopeta

Esta modalidad de caza consiste en introducir al hurón en las bocas de las madrigueras de conejo previamente señaladas por el huronero. Un una vez que el conejo entra en la madriguera, se dirige como una flecha hacia adentro buscando el olor del conejo e intentando capturarlo. Obviamente el conejo, en cuanto detecta la presencia del hurón busca la salida más cercana y sale huyendo de la madriguera, momento en que el cazador le espera con la escopeta a la salida de la madriguera.

Uno de los riesgos es que el conejo “enganche” al conejo y lo mate, con lo que existe la posibilidad de que éste se quede dormido y no salga de la madriguera.

Uno de los protagonistas de esta modalidad es la del huronero, propietario de los hurones, quien debe seleccionar las madrigueras por las que introducirá el hurón y advirtiendo a los cazadores las posiciones más óptimas para el disparo teniendo en cuenta las diferentes bocas de la madriguera.

Teniendo en cuenta que las madrigueras suelen tener distintas salidas, es fundamental tener todas las bocas cubiertas o al menos, a la vista, para evitar el escape del conejo. Para ello es muy recomendable acercarse lentamente a la madriguera toda vez que el ruido de pisadas, golpes o conversaciones puede llegar al interior de la madriguera y alertar al conejo.

Otra circunstancia que habrá que tener en cuenta es la situación de las bocas. Muchas de ellas se encuentran muy cercanas a la vegetación con lo que, en cuanto sale el conejo, busca el perdedero y el tiro se complica por la ausencia de campo visual.

Dado el ciclo vital del conejo, debemos tener mucha precaución a la hora de disparar ya que muchas veces, las madrigueras esconden gazapos muy jóvenes a los deberíamos dejar crecer.

Por último indicar que el conejo sale muy asustado de la boca y el tiro debe ser muy rápido, por lo que deberemos seleccionar muy bien los chokes de la escopeta si queremos tener suerte en el lance.

 

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