Las estafas en la caza

Quien más y quien menos ha podido ser alguna vez víctima de las estafas en la caza. Me estoy refiriendo a quien, de buena fe, se ha visto tentado a acudir a monterías o tiradas de perdices, paloma, etc… en las que se ofrecen jabalíes, muflones, venados, etc… y finalmente no hemos visto ni a los perros.

LAS ESTAFAS EN LA CAZA. LEGISLACIÓN

 Es muy frecuente que en las redes y por el boca a boca, se ofrezcan monterías, batidas o tiradas de perdiz, paloma, etc… en las que se prometen abundancia de reses y aves, y al final, ni pelo, ni pluma.

Según el artículo 248 del Código Penal: “1. Cometen estafa los que, con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno.”

Si bien el texto del Código es bastante claro, su lectura ofrece muchas interpretaciones y no siempre podemos hablar de estafas.

Traducido a la caza, el delito vendría cometido por quien engañe a otro con el fin de obtener un beneficio económico. Entonces, ¿Ofrecer una montería en la que supuestamente vamos a ver infinidad de jabalíes a cambio de un dinero, podría ser delito de estafa?

La respuesta no es fácil y puede ser objeto de discusión. En principio habrá que estar a lo que se ofrece en la publicidad que ofrece el organizador, número de reses, número de rehalas, modalidad de montería, si se incluye comida, desayuno, etc…

En principio, todo lo ofertado debe ofrecerse, no obstante, como todo el mundo sabe, lo que es imposible asegurar es que entren jabalíes o perdices o cualquier otra pieza, pero lo que no cabe duda es que, si el día anterior a la batida o tirada, se han batido o tirado jabalíes o perdices, el organizador está engañando claramente, pues lo que se ha abatido el día anterior no entrara en la montería o tirada ofertada.

De igual forma se producen engaños con el número de rehalas que participarán, en algunos casos se ofertan 10 o 12 y finalmente se presentan 3 o 4. Incluso puede darse el caso (que ya ha ocurrido) de pagar por una montería que jamás se celebró. El compañero, de buena fe, se presenta el día, lugar y hora indicados y allí no aparece nadie. Esto, sin duda, es una estafa como un castillo.

Por ello, a la hora de calificar determinadas conductas como estafa o no, habrá que estar al caso concreto, analizar las pruebas con las que contamos y finalmente, decidir si iniciamos acciones legales o no.

ALGUNOS CONSEJOS:

  • Ojo a la hora de dar el dinero por adelantado.
  • Hacerse copia de las ofertas que aparecen en las redes sociales y en concreto, de la que pensamos acudir.
  • Buscar referencias de la mancha, organizador, etc…

Finalmente, si habéis podido ser víctimas de alguna situación parecida, antes de nada, consultar con algún abogado.

 

 

 

 

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