LOS TEMPLARIOS. MITO Y REALIDAD

LOS TEMPLARIOS. MITO Y REALIDAD

¿Son los masones los sucesores de la Orden del Temple? ¿Dónde se guardan los fabulosos tesoros que la Orden logró esconder tras la ejecución en la hoguera de su último maestre Jacques de Molay? ¿Fueron los templarios los depositarios del Santo Grial?

La llamada Orden del Temple mantiene un halo de misterio en cuanto a su final y a la realidad de sus auténticas prácticas. Así, hoy día, hay quien piensa que la masonería tiene su origen en los antiguos templarios, cuestión absolutamente disparatada por su falta de acreditación y brecha histórica entre el final de la orden del temple y el origen de la masonería.

Tampoco faltan quienes atribuyeron a sus rituales iniciáticos un culto a Satanás y conductas homosexuales que, hasta la fecha, nadie ha podido demostrar y que tienen más que ver con el interés de algunos en dinamitar el creciente poder que la Orden iba adquiriendo, tanto a nivel económico, como político.

Su origen trae causa en la necesidad de proteger los santos lugares (Reino de Jerusalén) y a los peregrinos que iban hacia ellos. Para ello, se organizó, a instancia del Rey Balduino de Jerusalén, un grupo de guerreros encargados de proteger los santos lugares y los caminos que llevaban a Jerusalén. Unos años después, en 1129, se constituyó el Concilio de Troyes y en él, se instituyó la Regla que regularía la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, como finalmente quedaron nominados.

Hasta aquí, la realidad, pero con posterioridad, se ha asociado a la Orden del temple con toda serie de sociedades secretas e incluso se mantiene por algunos, que los últimos guerreros monje de la Orden huyeron con todos los tesoros acumulados e incluso con el Santo Grial que hoy estarían en poder de alguna sociedad secreta como la masonería.

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