Los Tiros Largos del Rifle (II)

En nuestro post anterior,   hablábamos de las circunstancias que deberíamos tener en cuenta a la hora de un disparo a larga distancia. En el post de hoy, nos centraremos en dos elementos que son absolutamente decisivos si queremos obtener un tiro certero, la climatología y el rifle.

La climatología

A distancias cortas, es evidente que la climatología no influirá en gran manera en nuestro disparo, pero al hablar de tiros largos, la cosa cambia y tanto el viento, la lluvia, la humedad o la altura, pasan a ser factores de incuestionable importancia si queremos salir exitosos del lance.

Quizá sea el viento el que puede influir en mayor medida en el éxito del disparo. Por ello, no sólo deberemos tener en cuenta la velocidad de éste, sino también, la dirección en que sopla.

No es un secreto que el viento de cola aumenta la velocidad de la bala y si, por el contrario, sopla de cara, su velocidad se reducirá.

A parte de la intensidad del viento, conocer la dirección en que sopla en igualmente importante y para ello resulta útil cualquier “invento casero” desde un antiguo bote de colonia con pulverizador relleno con polvos de talco o simplemente coger un puñado de tierra del suelo y lanzarla al aire para saber la dirección del viento. No aconsejo escupir al cielo…por lo que pueda pasar.

Una vez determinada la intensidad y dirección del viento nos plantearemos si nos interesa mover el punto de disparo o acercarnos al objetivo desde un punto u otro.

La humedad es otro factor que, aunque de menor importancia puede influir en los tiros largos. Hay que recordar que, a mayor humedad, mayor densidad del aire por el efecto del contenido de agua en la atmósfera y por ello, la resistencia al vuelo de la bala es mayor. De igual forma, a mayor temperatura, la densidad del aire es menor y eleva el punto de impacto, a menor temperatura, la densidad del aire es mayor y baja el punto de impacto.

Por último, nos referiremos a la altura en que nos encontremos cuando efectuemos el disparo. Al aumentar la altura, la presión disminuye y con ello existe menos rozamiento con la bala. De igual forma, cuando disminuimos la altura, mayor presión y mayor resistencia del aire.

En todo caso y para no volvernos locos, existen tablas balísticas en las que detallan estas circunstancias, aunque, como todos sabemos, cada lance es un mundo y no hay dos tiros iguales.

El rifle

Es sin duda el elemento básico para un disparo perfecto (dejando aparte la puntería, obviamente)

Rifles hay muchos y cada uno tiene sus preferencias, pero en tiros largos, creo que hay unanimidad en dar la prioridad a los rifles de cerrojo sobre los semiautomáticos.

Los lances a esa distancia, por lo general, sólo admiten una posibilidad de disparo y la dificultad estriba en conseguir la perfecta correlación entre el rifle y la munición adecuada para el tipo de disparo.

Os dejo a vosotros la elección del arma de entre todas las que ofrece el mercado, pero para el tiro largo es tan importante el rifle como encontrar la bala adecuada para el lance en cuestión.

Por último, nos referiremos a las estrías o espirales del cañón. A modo de recordatorio, debemos saber que “el paso” es la distancia en que cada estría da una vuelta completa. Así, un “paso corto” producirá una mayor estabilidad en la bala. Si por el contrario hablamos de “pasos largos” conseguiremos menor estabilidad en la trayectoria de la bala, pudiendo ser desviada por cualquier objeto entre el punto de disparo y el objetivo.

 

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