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Mi perro no cobra las piezas abatidas  

La cobranza de las piezas abatidas por nuestro perro de caza, es uno de los caballos de batalla con los que tenemos que enfrentarnos cuando salimos de caza.

Varios son los comportamientos que nuestro perro puede presentar ante la pieza batida, no la busca, se la come, la cobra, pero se va con ella en la boca y no nos la trae. Quizá sea esta última la más habitual y para todos ellos puede haber solución.

Si bien antes se utilizaban métodos muy agresivos con los perros que cobraban mal, hoy día, las técnicas han cambiado y sabemos algo más sobre la psicología de nuestros fieles compañeros.

El trabajo debe comenzar el primer día que conocemos a nuestro nuevo perro. Lo primero que debe aprender es quién manda, para ello hay que hacer ver a nuestro animal que nosotros somos “el macho alfa” y él es un miembro de nuestro equipo. Para ello, deberemos orientar al perro con órdenes verbales contundentes, cortas y que el perro pueda asociar esa orden con un mal comportamiento.

En segundo lugar, habrá que ir orientando al perro a su verdadero trabajo, que es el de la caza, para ello, aparte de otras pautas de comportamiento, habrá que educarle en la cobranza de las piezas y para ello nos podremos servir de señuelos fabricados por nosotros o piezas de caza abatidas, enseñándole que la pieza, ni se come, ni es suya y que deberá traerla a su amo sin escaparse con ella. Soy consciente que ello, muchas veces no es fácil y que hay razas más capacitadas para ello, no obstante, son pautas de comportamiento que el animal debe adquirir desde pequeño y sobre las que deberemos insistir una y otra vez.

Por último, habrá que sacar al perro al monte y matarle algunas piezas para que “se vaya haciendo con la mecánica” y observe cuál es su papel en todo esto. Aunque el perro sea aún muy joven, debe ir familiarizándose con lo que pretendemos de él y que vaya viendo y aprendiendo quien manda y que las piezas cazadas no son suyas, sino nuestras.

Para ello, a veces resulta muy beneficioso el llamado “efecto patrón” si contamos con otro perro más experimentado, resulta bueno que el más joven, observe el comportamiento del mayor y vaya viendo que es lo que hace con las piezas abatidas.

Por último, si le falláis dos o más piezas a muestra puesta, no os extrañéis de que el perro, se desanime os está diciendo que no es vuestro día y que él no trabaja en balde.

En definitiva, órdenes verbales cortas, contundentes en las que el perro observe vuestro enfado con su comportamiento y sobre todo, insistir y perseverar en las mismas órdenes hasta que el animal aprenda lo que debe y no debe hacer.

 

 

 

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