Rececho o montería

Rececho o montería

Tanto el rececho como la montería nos han hecho pasar unos momentos inolvidables, sin embargo, sus diferencias son notables y cuentan con incondicionales de una y de otra.

Hoy día las grandes monterías se han convertido en algo excesivamente impersonal, se nos cita el día y hora en el lugar a montear, se nos asigna el puesto y a tirar a todo lo que se mueva, que para eso hemos pagado un dineral. Muchas de las veces apenas conocemos a quien organiza la montería, desconocemos la mancha, los puestos, etc… y luego nos quejamos por que el puesto que se nos asigna era muy deficiente.

El rececho resulta, al menos para el que escribe, mucho más gratificante, aunque muchas veces con resultados menos atractivos.

La montería por su propia naturaleza exige poco desgaste tanto físico como mental, limitándose a vigilar la zona de influencia del puesto asignado y a disparar en el momento en que entre en dicha zona alguna de las especies indicadas por el organizador.

El rececho presenta otras características que exigen un determinado esfuerzo que no exige la montería. Un desgaste físico evidente por cuanto deberemos seguir las zonas de querencia del animal, una agudización de la vista al objeto de intentar alcanzar el máximo campo visual y a veces una puntería excepcional debido a que en muchas ocasiones nos vemos obligados a “tirar sobre la marcha” ante lo inesperado de la presencia de la res.

Además, el rececho exige un conocimiento mayor de las huellas de los animales, sus zonas de querencia, los lugares donde éstos paran a beber o a retozar, etc…

Diferencias

El lance final es otra de las diferencias que existen entre rececho y montería. El rececho, muchas de las veces, no todas, permite al cazador un disparo “más cómodo” por cuento el animal no aparece asediado por los perros de rehala, si bien muchas veces son tiros largos por cuanto que no permiten acercarse al tirador. El disparo en montería exige mucho tino puesto que el animal normalmente, no se encuentra parado, sino en carrera, con lo que la puntería resulta vital para conseguir abatir la presa.

En definitiva, dos modalidades diferentes de caza mayor, de las que podemos disfrutar si bien ambas tienen sus incondicionales.

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