Recomendaciones a monteros (II)

Recomendaciones a monteros según el Manifiesto de la Montería

En cuanto a la relación de los monteros con las armas, debemos recordar:

Los monteros evitarán la utilización de armas adecuadas al evento, es decir, aquellas que “aseguren” en la medida de lo posible, la muerte del animal, evitando reses heridas. Así también, se intentará evitar los “tiros largos” en los que se dude de la efectividad del disparo, evitando así reses heridas que puedan perderse.

Deberá procurarse la máxima seguridad en el disparo, evitando el disparo al horizonte y al viso y desde luego, el tiro “al bulto” asegurándose de forma clara de tener el objetivo plenamente identificado.

Los monteros deberán preparar sus armas en el mismo puesto, y no antes, no pudiendo tirar a animal alguno antes de llegar al puesto. Una vez finalizado el evento deberá descargar las armas.

Una vez en la mancha se impide tirar al blanco ni probar las armas, hasta el comienzo del evento.

Una vez en el puesto, los monteros no deben abandonarlo hasta el final de la montería, si por causa excepcional debiera hacerlo, deberán comunicarlo a los vecinos más próximos. Nunca alterar las posturas con el objeto de probar un lance diferente y se deberá permanecer en el puesto hasta el final de la montería.

Respetar las carreras de las reses, sin disparar a las que ofrezcan un mejor blanco a otros monteros.

Acatar siempre la regla de la primera sangre, intentando esclarecer los resultados del lance y, en caso de discrepancia acudir al capitán, cuya decisión debe ser aceptada por los monteros.

Marcar las reses abatidas al objeto de facilitar su retirada y a la finalización del acto, comentar con el capitán las incidencias, comportamiento de las rehalas y otras circunstancias que contribuyan a la mejora de monterías posteriores.

En relación con los perros, el montero deberá respetar y apreciar a los perros, en cuanto que elemento fundamental en el desarrollo del acto.

Asimismo, no pegar ni alejar violentamente a los perros cando muerdan la res cobrada, permitiendo que se ceben con ella durante un tiempo razonable.

De igual forma no disparar a la res rodeada de perros por el peligro de alcance a alguno de éstos. Si por error se hiere o mata algún perro, se comentará inmediatamente al organizador y perreros, asumiendo la responsabilidad del hecho.

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