Rehalas y monterías

Las rehalas son un elemento fundamental para el buen fin de cualquier montería, dependerá de la calidad de las mismas y del oficio de los rehaleros, que, al final, dicha jornada de caza resulte satisfactoria para todos.

Hoy dedicamos nuestro post a,

Rehalas y monterías

La organización de cualquier montería exige la presencia de rehalas que son, en definitiva, las que van a “empujar” a las piezas a los puestos de los tiradores y su elección debe hacerse con mucho cuidado, habrá que tener en cuenta el número de rehalas y, sobre todo, la maestría de los rehaleros y perreros.

El primer punto que debe plantearse el organizador de la montería es el número de rehalas que necesita para un buen reparto de la mancha a montear. Para ello es fundamental que exista una estrecha relación entre el organizador y el rehalero, el primero deberá indicar al rehalero con toda exactitud la zona a batir, sus peculiaridades y la ubicación exacta de los puestos.

Así, el rehalero, deberá componer sus rehalas de acuerdo a las condiciones del terreno, a la mayor o menor densidad de especies a cazar, si se trata de monte más cerrado o más abierto, etc…

Al dueño de la rehala se le exige que la composición de sus rehalas y colleras responda con eficacia a las indicaciones del organizador del evento y que trate, en lo posible, de no dejarse ningún jabalí, ciervo, etc… por el camino.

El rehalero

es quien mejor conoce a sus perros y sabe quiénes van mejor según el tipo de terreno o las especies que van a cazarse. Así, deberá organizar sus colleras con precisión eligiendo los perros más adecuados para el tipo de montería.

El número de rehalas es también fundamental, ni muchas, que puede producir que los perros se estorben entre sí, ni pocas, que provocarían pasillos por donde las reses pudieran encontrar la salida fuera del alcance de los tiradores. Por ello, el número de rehalas debe ser el adecuado para los metros de mancha a montear.

Otra de las características que debe poseer el perro de rehala es su propia iniciativa. Los perros deben cazar solos, es decir, mal vamos si observamos a todos los perros detrás del perrero, el perro debe ser autónomo y dejarse guiar por su olfato, alejándose del amo cuando su olfato le lleva por otros caminos distintos a los del rehalero y acudiendo obediente a la voz de su amo cuando éste le requiera.

En todo caso, los cazadores deberemos recordar que no hay trabajo más ingrato que el trabajar donde otros se divierten, lo que nos lleva a pedir el respeto más absoluto por la figura del rehalero y sus perros. Sin ellos, no hay montería.

 

 

Fotos cedidas por Rehalas Españolas.

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