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Responsable en caso de accidente en una montería

A la hora de comenzar una montería es muy importante conocer cuáles son las responsabilidades que se puede tener en caso de sufrir un accidente durante el transcurso de esta.

¿Cuál es el papel del Seguro Obligatorio del Cazador?

Como todos sabréis es obligatorio, según la Ley de Caza, poseer un seguro de caza. De este modo, en el caso de sufrir un accidente durante la montería, el perjudicado podrá realizar una acción directa contra la aseguradora con la que hayas contratado el seguro hasta el límite de la cobertura. Podrás encontrar seguros básicos, pero lo mejor es elegir un seguro más amplio. Ya que en algunas circunstancias, si se produce un accidente o siniestro,  puede darse que lo contratado no sea suficiente para hacer frente a los daños causados, sobretodo en casos de muerte o invalidez alta.

Normas de la montería para evitar accidentes

Lo primero que tienes que tener en cuenta es que en las monterías existen normas generales que no debes olvidar:

  • No debemos movernos del puesto bajo ningún concepto hasta que llegue el postor, que se encarga de recoger la armada igual que la ha montado, o, si surge algo, encargarse de que alguien lo haga.
  • No mejorarse en la postura. Si la persona encargada de organizar los puestos ha marcado el puesto en el que debemos estar, no debemos mejorarnos. Con ello podríamos perjudicar al compañero de al lado.
  • Jamás tirar al viso, siempre debemos enterrar la bala.Siempre debes ver que se encuentra detrás de la pieza, antes de apuntarla y efectuar el disparo.
  • No disparar a varetos ni a hembras seguidas de crías.
  • Cumplir la ley vigente, tirar solo a especies autorizadas, etc.
  • No disparar al bulto, antes de realizar un disparo debemos ver claramente a nuestra pieza y con ello evitaremos disgustos.
  • Si marcan cupo, hay que respetarlo.

¿Quién es el responsable cuando sucede un accidente en una montería?

Señalar que los disparos “fortuitos” prácticamente no existen. En realidad se pueden presentar imprudencias que en algunos casos son leves y en otros muy graves.

Existen casos en los que algún cazado ha podido disparar al tamareo, sin mirar ni asegurarse si lo que se mueve es un jabalí o se trata de un compañero o una persona que está por el monte. En cualquier caso, el disparo es un acto personal, y la jurisprudencia establece el deber de asegurarse sobre lo que se va a disparar antes de realizarlo.

No solo interviene la culpa del cazador que acciona el gatillo y produce lesiones en otra persona. Otro factor es el comportamiento de la propia víctima la que hace que se pueda dar el accidente o el siniestro. Por ejemplo, si no se cumple una de las normas primordiales, como es la de no moverse de su sitio. Si un montero decide desplazarse de su puesto sin avisar, supone un motivo de acusación tanto como el de disparar.  En el caso de que el afectado sea una persona ajena a la montería, puede ser acusado de ser el responsable de sufrir el disparo al acceder una zona restringida bajo su responsabilidad.

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