Tipos de Cazadores

 

 A lo largo de los años de caza en mano estos tipos de cazadores se repiten:

 

GATILLO FÁCIL. Definitivamente le puede el ansia e ir a cazar con él es una auténtica tortura. Comenzamos una mano de cuatro con los perros y vamos viendo que se muestra tenso desde el comienzo, sin despistarse ni un momento y con los ojos puestos en los perros. En cuanto aparece la primera muestra del perro, corre hacia él y se sitúa justo detrás, en cuanto sale la codorniz, sin dejarla ni levantar el vuelo, dispara uno y hasta dos tiros (por si acaso) el pajarillo, obviamente, destrozado, y algunos de nosotros ni lo hemos visto arrancar. Es imposible cobrar una pieza en buen estado, no las deja casi ni arrancar, ni por supuesto da ocasión a que tiren los demás.

 

EL PESIMISTA. Es también muy frecuente en el colectivo y quizá muchos hayáis conocido alguno como él. A la primera media hora de comenzar la mano, como no haya habido alguna muestra, empieza con su retahíla, “yo creo que hoy nos volvemos de bolo”  ”no pinta bien” “aquí no hay nada que hacer” etc… son sus frases favoritas y amargan al más “pintao”

 

EL HAMBRÓN. Yo creo que va de caza a comer, dejando la caza en un segundo plano. A los pocos minutos de empezar, ya comienza a dar señales, “yo creo que deberíamos parar un rato y echar un bocata” “nos podemos sentar allí y comernos el bocata” Tiene hambre a todas horas y desde que empieza la mano te va contando su oferta gastronómica del día: “pues hoy me he traído un bocata de bonito con pimientos” “hoy la Mari me ha puesto panceta” En fin, el día de caza se convierte en un homenaje gastronómico.

 

EL EXCUSAS. Como dice un amigo, en la vida hay gente que le pasan cosas y gente que no. A éste, siempre le pasan. Lo falla todo, no pega ni a España y siempre tiene excusa. “Tenía puesto el seguro” “me he tropezado antes de tirar” “Me ha deslumbrado el sol” En definitiva, nunca es culpa suya, siempre del empedrado.

LA COSECHADORA HUMANA. Tiene más afición que los perros y no se detiene ante nada. Todos sabemos que hay días (sobre todo en codorniz) que mejor haberse quedado en la cama. Sin embargo, la cosechadora humana no se detiene. Situación: 12 de la mañana, cazando desde las 8, cuarenta grados de calor, los perros buscando la sombra, absolutamente destrozados de cansancio. Nuestro hombre en medio de una finca de trigo esperando levantar alguna codorniz y comienza: “yo creo que aquí puede levantarse alguna” “esta finca es buena” “aquí el año pasado levantamos una pollada buena” Le da igual que le digas que a esa hora y con ese calor, no hay nada que hacer. Que sería mejor mirar los “perdidos” y las lindes de la finca, inútil, por en medio de la finca y los perros que ya no pueden ni con el rabo.

 

Seguramente habrá muchos estereotipos más, pero, ¿has coincidido con alguno de estos?

 

 

 

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